«No quiero ser un esclavo del tenis»: Alcaraz habla abiertamente sobre su lesión, su rivalidad con Sinner y sus ambiciones.

Apartado de las canchas por una lesión en la muñeca, Carlos Alcaraz concede una entrevista sincera a Vanity Fair, en la que habla de la presión del estrellato, su rivalidad con Jannik Sinner y su determinación de no dejar que el tenis lo consuma.

Carlos Alcaraz, que se encuentra apartado de las canchas debido a una lesión en la muñeca, ha dado una actualización sobre su estado.

Durante una sesión de fotos para la revista Vanity Fair, el español abordó varios temas, comenzando por su vida como estrella del tenis.

«Sé que estoy viviendo una vida de ensueño, la que siempre soñé. Pero a veces, me gustaría tener más tiempo para mí, para hacer cosas que una persona de 22 años puede hacer.»

Soy consciente de todo lo que aún tengo que lograr, y trato de no proyectarme pensando que me quedan 12 o 15 años de carrera, porque eso puede resultar abrumador.

No lo llamaría vértigo, pero tampoco quiero acabar llevando una vida monótona, hasta el punto de convertirme en esclavo del tenis.

La rivalidad con Sinner

Continúa hablando de su duelo con el italiano Jannik Sinner:

«Demostramos que es posible luchar con ahínco en la cancha, querer hacerse daño mutuamente lo máximo posible de forma deportiva, y luego salir de la cancha siendo simplemente dos jugadores que se llevan muy bien.»

Nos impulsamos mutuamente a sacar lo mejor de nosotros mismos. Compartimos el mismo objetivo, sin necesidad de odiarnos por ello.

A este nivel, entre competidores directos, la verdadera amistad es complicada. Puede existir, no me opongo a ella, pero requiere tiempo.

No es comparable a las grandes rivalidades del pasado, porque aún nos quedan muchos años por delante. Espero que sigamos enfrentándonos a menudo en finales y en los torneos más importantes.

Sus metas futuras

«Hay récords que quiero alcanzar, pero sobre todo para el momento en que mire hacia atrás al final de mi carrera, para ver lo que he logrado y dónde me encuentro en comparación con los demás.»

Es agradable ver mi nombre en ciertos lugares, aunque las comparaciones ya no sean suficientes. Me alegra oírlas, pero sigo fiel a mi propio estilo.

Esto es lo que he construido y perfeccionado: no he copiado a nadie. La gente ya sabe quién es Carlos Alcaraz.