Andy Burnham, del Partido Laborista, sigue siendo muy cuidadoso con el lenguaje que utiliza para hablar de sus ambiciones, pero sus declaraciones en el programa Question Time de la BBC fueron un paso más allá de lo que había hecho hasta ahora.
Vale la pena analizar detenidamente sus palabras: «Creo que Wes Streeting parece haber lanzado una contienda por el liderazgo, así que, si se está llevando a cabo, intentaría unirme. Pero tendría que convencer a los miembros del grupo parlamentario laborista para que hicieran lo mismo».
Es evidente que Burnham está desesperado por no parecer presuntuoso en ninguna etapa de este proceso, sobre todo ante los votantes del distrito electoral de Makerfield, a quienes necesita convencer en las próximas semanas.
Streeting, el exsecretario de salud, tampoco ha lanzado formalmente una contienda, pero Burnham sugiere que se uniría a una contienda ya existente en lugar de iniciar una él mismo.
Se trata de una distinción sutil, pero que los aliados de Burnham sí señalan, para recalcar una vez más que no es impulsivo ni busca precipitarse.
Pero seamos sinceros: Fiona Bruce y el programa Question Time no estaban en Ashton-in-Makerfield por casualidad, y Andy Burnham no adolece de falta de ambición.
De hecho, su mera mención de la posibilidad de una contienda electoral provocó que Downing Street reiterara la postura del primer ministro. Un portavoz de la oficina del primer ministro señaló que «el Partido Laborista tiene un procedimiento para desafiar a un líder y este aún no se ha activado. El primer ministro no renunciará al mandato que recibió hace apenas dos años».