El proyecto de ley del gobierno de Milei recorta el papel del Estado en la educación pública argentina

BUENOS AIRES, 26 dic (UPI) — El gobierno del presidente argentino Javier Milei impulsa una reforma que busca redefinir el rol del Estado en la educación pública, frenar la intervención gubernamental directa y dar a las familias un mayor control sobre la escolarización de sus hijos.

Un proyecto de ley legalizaría la educación en el hogar, ampliaría la elección de escuelas y otorgaría a los padres un papel más activo en la gobernanza escolar, incluidos mecanismos para influir en el nombramiento o la destitución de directores.

El objetivo declarado es fomentar una mayor competencia entre las instituciones educativas para atraer estudiantes. La iniciativa se ha presentado al Congreso y su debate podría comenzar en marzo.

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La reforma se centra principalmente en la educación básica, que incluye los niveles preescolar, primaria y secundaria, aunque también introduce cambios en el sistema de financiamiento universitario.

De aprobarse, sustituiría íntegramente la actual Ley de Educación Nacional vigente desde 2006.

“Argentina enfrenta una profunda crisis educativa, como lo demuestran los resultados de nuestros estudiantes en evaluaciones nacionales e internacionales”, señala un informe del Ministerio de Desregulación y la Secretaría de Educación.

A nivel internacional, las pruebas PISA, que miden habilidades en matemáticas, lectura y ciencias, muestran un estancamiento o un descenso sostenido del desempeño de los estudiantes argentinos.

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«En comparación con otros países de la región, Argentina se ubica sistemáticamente entre los de peor desempeño», señala el informe.

A nivel nacional, las evaluaciones nacionales muestran que más del 80% de los estudiantes en el último año de secundaria no logran alcanzar niveles satisfactorios en matemáticas, mientras que más del 40% tiene dificultades con la comprensión lectora.

El diagnóstico oficial también describe al sistema como excesivamente centralizado y burocrático, con poco espacio para la innovación pedagógica y mecanismos de supervisión considerados débiles y carentes de transparencia.

“La familia es el agente natural y primario de la educación; la sociedad civil es el espacio donde ésta se desarrolla a través de diversas instituciones y proyectos; y el Estado tiene la obligación de garantizar el acceso, la continuidad y la culminación de los estudios en todos los niveles”, dice el proyecto de ley.

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En el nivel secundario, la reforma promovería acuerdos entre escuelas, empresas y el sector productivo para mejorar la educación general y la orientación vocacional.

El proyecto de ley reconoce múltiples modalidades de enseñanza, incluidas la presencial, la híbrida, la comunitaria, la domiciliaria y la a distancia, todas sujetas a supervisión y evaluación según estándares nacionales y locales.

Julio Alonso, académico de la Universidad de Buenos Aires, dijo a UPI que la reforma educativa es parte de un paquete más amplio de cambios impulsado por el gobierno.

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«No es una medida aislada. Está vinculada a las reformas laborales y tributarias», dijo.

Según Alonso, el cambio central radica en redefinir el papel del Estado respecto al de las familias.

«El Estado asume un papel subsidiario. Garantiza el acceso, pero las decisiones principales recaen en los padres. La familia se establece formalmente como el actor central del sistema educativo», afirmó.

Otro punto clave, afirmó, es el abandono de un currículo nacional unificado. Las provincias y la capital del país asumirían la plena responsabilidad de la educación, mientras que el gobierno federal se limitaría a establecer un contenido mínimo común.

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«La idea de un proyecto educativo nacional ha quedado atrás. En la práctica, se delegan aún más responsabilidades a los gobiernos provinciales», afirmó Alonso.

Agregó que la iniciativa también descentraliza el financiamiento a la educación al eliminar el piso legal de gasto equivalente al 6% del Producto Interno Bruto.

«Con esta reforma, las provincias cubrirían los costos con sus propios recursos, mientras que el gobierno nacional concentraría el gasto en transferencias directas a las familias», explicó.

Un tercer pilar de la propuesta se refiere al profesorado, con mayor participación familiar en los procesos de evaluación, aunque no en las decisiones de contratación.

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Alonso advirtió, sin embargo, que la reforma enfrenta obstáculos políticos y sociales. La coalición gobernante carece de mayoría en el Congreso y depende del apoyo de los legisladores provinciales, una debilidad que se observó recientemente durante el debate presupuestario.

En el frente social, Alonso anticipa una fuerte resistencia, en particular ante los recortes al sistema universitario, con posibles huelgas y protestas.

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